Política

Muchas de nuestras viejas prácticas políticas que en su tiempo fueron eficaces, ya no funcionan, han perdido significado y se han convertido en mera rutina.

De nada sirve conseguir la adhesión ocasional, meramente circunstancial de los grupos más poderosos.

O la política es de mayoría o no es política.

Ha llegado el momento de ampliar nuestro diálogo con la sociedad y de aumentar en ella nuestra presencia.

Tenemos el firme compromiso de ser un nuevo Partido para una nueva política, una política de
profundas raíces sociales, que se exprese en buenos programas y en buenos gobiernos.

Una política que se convierta en ética de la responsabilidad y en moralidad pública.

Creo en la política como ejercicio responsable para sumar voluntades en torno a un propósito, creo en la política como un espacio privilegiado para la convivencia armónica y civilizada.

La política, como el instrumento que las sociedades han construido para ordenar sus interese, para expresar su voluntad, para conducir su destino.

Esta es la política que llama a mi conciencia.

La política a la que me refiero es la que propone ideas, la que hace avanzar a las sociedades.

No me refiero a la politiquería, no me refiero a aquella práctica que sólo se basa en desacreditar al adversario, en el agravio personal.

Me refiero a la política entendida como el espacio privilegiado para dirimir nuestras diferencias.

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