Sociedad Mexicana

México no puede intentar soluciones que sólo permitan el crecimiento acelerado y cancelen las posibilidades de reforma social o de realización de los valores humanos.

No hay modelo preciso a seguir, cada país tiene que tener la imaginación, la fuerza y la decisión de abrirse a un mundo complejo y encontrar sus propias soluciones, desplegar un proyecto que pueda combinar la fuerza de la organización social, la capacidad de la conducción estatal, con la realización
de las aspiraciones y los valores de la población.

Tenemos que ponderar con serenidad y objetividad dónde estamos, qué poseemos, hacia dónde tenemos que ir, a qué velocidad y la manera de hacerlo.

Queremos convertir al Partido en el foro de expresión ciudadana por excelencia, en el que se discutan los problemas de la sociedad; donde prevalezcan los métodos democráticos; donde se desechen el autoritarismo, la política burocrática, los dogmatismos, la prepotencia y la arbitrariedad.

La sociedad mexicana es una sociedad demandante, una sociedad reclamante, una sociedad que exige cada día más participación y que busca a través de los conductos que los mexicanos nos hemos dado una participación política, pero política de la buena.

Por muchos años se concibió al desarrollo nacional como desarrollo industrial, como aquel que vencía a la naturaleza.

Tenemos que cambiar esa concepción por aquella que vive en armonía con la naturaleza.

Acuérdense de aquella frase que dice: “el mundo no nos fue heredado por nuestros padres, sino que
nos fue prestado por nuestros hijos”.

Entre el gobierno y la sociedad hay que construir nuevas relaciones, tender nuevos puentes, crear nuevos métodos de trabajo. Se requieren construir prácticas que generen confianza mutua; es necesario desarrollar nuevas bases para dejar atrás viejas sospechas.

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